PARASHA VAYETZE

µh;r;b]a' ÷be WhY;liae .br'h

Rav. ´Eliyahu Ben ´Abraham.

Bereshit 28.10 – 32.3

Haftara: Oshea 12.13-14.10

 

VAYETZE    (Y salió, y partió)

 

HaKadosh Baruj HU,  es el bien ilimitado, en El no hay deseo de recibir  solamente el deseo de compartir, por esto mismo creó la vasija (Termino en kabbalah para comprensión), para otorgarle su bien ilimitado, la vasija se regocijaba ante su benefactor y disfrutaba del bien absoluto,  pero como la vasija salió del Eterno también dentro de la misma vasija tenía el deseo de compartir por venir de su fuente que es solo compartir.

 

Este deseo de compartir  se activo  en la vasija por lo cuál quería compartir también, pero: ¿A quién compartirle si todos dentro de la vasija tenía la satisfacción ilimitada?, tenían el bien ilimitado?, nadie carecía de nada,  por lo tanto el deseo de compartir que estaba en la vasija no se podía cumplir, por lo tanto la vasija  empieza a manifestar insatisfacción al no poder activar el deseo de compartir que  era la Emula de su Creador.

 

Por lo tanto pidió al Eterno que cesara su provisión de Luz, y en este momento el Eterno retiró su provisión, y la vasija  al empezar a carecer  se dio cuenta, que necesitaba de la bondad de su benefactor,  por lo cuál solicitó una vez mas la protección provisoría de su benefactor, por lo tanto el Eterno al volver a otorgar su Luz, su bien ilimitado la vasija  estalló porque se había creado un vació que en el momento de volver a otorgar este vacio hizo que la vasija estallará, por lo tanto se formaron los planetas, los mundos, etc. Etc.

 

A lo que viene la enseñanza es: Que el Eterno no recibe, porque el que recibe es porque tiene necesidad de algo y el Eterno no tiene necesidad absolutamente de nada sino El Es  el otorgamiento ilimitado, por lo tanto ¿Qué podemos darle al Creador?,  Si no necesita de nada?,  la respuesta es lógica: Nada.   Por lo tanto cuando en nuestra sagrada y Bendita Torah encontramos expresiones  como Traed alimento al alfolí y haya alimento en mi casa, si bien es cierto el principio es que lo que damos es al Eterno, esto solo es válido en un Drash, porque El no necesita de nada.  Al igual como lo expresara el Sheliaj de Mashiaj cuando dijo:  No podemos decir que amamos al Eterno si no amamos al prójimo, por lo tanto la manifestación del uno con el otro en el momento de otorgamiento es cuando en figura damos al Eterno porque estamos en la voluntad Bendita de El.

 

Haya alimento en mi casa, no es alimento para que  El pueda vivir, o subsistir por medio de los alimentos, sino  El a quién se refiere Es  a  los Kohanim que servían en el Templo y que  no tenían herencia, por lo tanto el pueblo era el encargado ahora de compartir, por el mismo deseo que la vasija tuvo al inicio, “La Vasija queriendo compartir”, ahora si  la vasija puede compartir, podemos darnos los unos a los otros, podemos imitar a nuestro Creador, por ende tenemos en nuestro ser el deseo de recibir y el deseo de compartir, lógico el deseo de recibir en este mundo es mas fuerte que el deseo de compartir porque estamos a merced del Yetzer Hara quién es quien nos guía para no parecernos al Creador en el Dar.

 

En el Perek 28 Pasuk 20 Yacob avinu hace un voto ante HaKadosh Baruj Hu diciendo: “Si

Elohim  permanece conmigo, si me protege en este viaje que estoy haciendo, y me da

pan para comer y ropa para vestir,   y si vuelvo a salvo a la casa de mi padre, Yahweh

será mi Elohim.   Y esta piedra que he erigido como pilar, será la casa de Elohim; y de

todo lo que me des, separaré  el Maazer / diezmo para ti”.

 

Abraham Avinu consciente de este principio sabía que debía de apartar el Maazer/diezmo  y este lo llevaba a la Yeshiva de Shem, de la misma manera ahora Yacob consciente  de este principio hace el voto ante HaKadosh Baruj HU, ellos sabían en los conceptos místicos lo que significaba el Maazer/diezmo, por ello lo hacían porque en el Maazer/diezmo esta implícita una bendición para lo material,  ¿Por qué  Diez y no nueve u once?,  Si vamos al valor númerico y lo fusionamos con el díez, encontramos que en Har Sinai El Eterno dio las diez expresiones llamadas los diez mandamientos,  Según el Sefer de Shemot 20,  además  conceptualizamos las diez sefirot,  además el número diez  es el inicio de una nueva serie de números,  por lo tanto es la primera década de números llamados decimales, por lo tanto los números  en el diez empieza la serie de dieces,  si vemos el diez, y lo llevamos al entendimiento de la numerología hebrea sabemos que el Diez tiene relación con el uno y el uno es el Eterno,  ¡Claro! Si vemos dos veces diez son 20, pero aquí encontramos dos veces diez, no veinte,  y si sumamos diez veces diez, entonces llegamos al mismo principio de decir.  Cien y cien es el Uno y el Uno es HaKadosh Baruj Hu,  ¿Cómo Así?, Veamos de la siguiente  manera:  Los números  en el hebreo se repite y cuando se repiten significan diferentes  interpretaciones ejemplo: El diez es la Yud, la Yud es la primera letra del Nombre de cuatro Letras,  al igual que la Alef que es uno, por ello  en el orden hebreo se tiene el siguiente orden:   1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9. 1,2,3,4,5,6,7,8,9,,1,2,3,4. A este orden se le llama el valor reducido, porque también está el valor absoluto , 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,20,30,40,50,60,70, 80, 90, 100,200,300,400., sin embargo si observamos detenidamente tendremos el valor reducido en cada letra y que cabalmente esta en el valor del diez. [Hay aún muchos principios que enseñar, sin embargo por el tiempo solo nos limitaremos a esto].

El Diez activa las bendiciones del Eterno, en donde la multiplicación se hace por medio de la misma activación, como esta escrito: Uno hace huir a 1,000 y dos a 10 mil.

 

En nuestra Torah tenemos el diez como bendición y el diez como castigo ejemplo: Las diez plagas de Mitzrayim, además puede verse como la fe probada con Abraham Avinu que pasó diez pruebas,  la redención y la reflexión manifestada en los diez días de Teshuba entre Rosh Hashana y Yom kipur, podríamos seguir enumerando lo que puede significar el diez, sin embargo lo que debemos de comprender es que el Diez con el Maazer tiene una implicación de activación en los mundos superiores para que las berajot bajen como está escrito con el Maazer/diezmo, probadme ahora en esto, quiere decir,   pónganme a prueba y verán que si apartan el Maazer/diezmo y haya alimento en mi casa yo os bendeciré grandemente hasta que te sacies y te hartes de la abundancia.

 

Esto lo comprendía bien Yacob por eso dijo: El Maazer apartaré para ti,  porque el Sabía que las bendiciones en este mundo bajo el concepto de lo material se activan con lo material, por lo tanto si caemos ahora en el principio que el Eterno no recibe, entonces ¿A quién le damos el Maazer/diezmo? ¿A los Kohanim?,  ¡A los Leviim?,  realmente el Maazer/diezmo bajo la perspectiva real de que quién recibe es el que da el Maazer/diezmo, por ello el Maazer/diezmo no lo doy  mas que para mi mismo, porque la activación que estoy haciendo el beneficiado soy yo,  por lo tanto cuando tu das tu maazer/diezmo eres tu el bendecido y no el que recibe porque el que recibe es  el necesitado  pero el que dá es el bendecido, es el mismo principio, del dar y recibir, por ello Tu recibes del Eterno y   das parte de lo que el Eterno te dá, es como decir: Si tienes un  cántaro y lo llenas de agua, al  momento de llenarse ya no podrás recibir mas agua, pero si al cántaro le abres un  agujero abajo, el agua saldrá y el cántaro estará siempre en función de recibir, recibir y no se llenará de abundantes bendiciones, este es el principio del Maazer/diezmo, abrir el agujero para que la bendiciones no  se aparten,   sin embargo el que no activa estas bendiciones, es aquel que el cántaro se llena y lo que debería de recibir en bendición  se derrama y puede ser aprovechado por otro.

 

Como en el caso de Yacob dicen los jajamim que no apartó el Maazer/diezmo que ofreció al Eterno,  y por eso tuvo que darle mucho mas a Esav, esto significa que si alguien no aparta el maazer/diezmo, no abre el agujero para recibir las abundantes bendiciones de todos modos de lo que hayas recibido , tendrás que compartir pero ya no con el Eterno sino con HaSatán.

 

Otro principio del Maazer es: Que es un señuelo para HaSatán, porque  en el momento que lo das  estás despistando a HaSatán para que el otro  noventa por ciento no te lo toque, el va tras el Maazer/diezmo que ya está bendecido por  el Beit HaMikdash, sin embargo  cuando va por lo que mayormente está bendecido se aparta y te deja la otra parte que también ha sido bendecida tranquila.

Este mismo principio se aplica con el macho cabrío que se le daba en ofrenda en Yom Kipur, era un señuelo para que no acusara a los Benei Yisrael en el día del juicio.

Si  entendiéramos este principio del dar, no solo desde la perspectiva de la tzedaka y Terumah, sino de la obligación que el Eterno nos coloca, entonces tendremos las mayores bendiciones.  Por lo tanto, no habría escases en el pueblo, sin embargo la dureza de corazón que nos hace amar mas las riquezas de este mundo nos apartan de las verdaderas bendiciones que viene de los Shemayim/cielos, alguien podría objetar, ¿pero como puedo dar si no tengo?,  Yahshuah nuestro Mashiaj dijo:   El que es fiel en lo poco lo será en lo mucho, pero el que es infiel en lo poco, como podrá ser fiel en lo mucho?, por lo tanto no serías digno mayordomo de los bienes del Eterno en este Olam, porque tu corazón esta endurecido y piensas que quedándote con la parte que le corresponde al Eterno tendrás mas.

 

Abraham Avinu, Itzjak, Yacob y el pueblo cuando era  dador era bendecido conocían este principio, y siendo Tzadikim lo activaban no en aras del querer recibir  por lo material para aumentar sus posesiones, sino en aras de querer ayudar en Tzedaka, al necesitado, por lo tanto lo que el Eterno nos dá es para compartir y de esta manera lo estamos imitando a El, porque es un deseo que está en nosotros y de alguna manera se activa, lo único es que endurecemos nuestro corazón y este deseo de dar  lo queremos anular. cuando el deseo del dar, del compartir es parecernos al Eterno.

 

 

 

 

SHALOM ALEJEM.