PARASHA TZAV.   

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Rav. ´Eliyahu Ben ´Abraham

Vaykra 6. 1 – 8.36

 

 TZAV  (Ordena, orden).

 

En una de las enseñanzas comprendimos que nuestro cuerpo es considerado un altar, un Beit HaMikdash, en donde la Shejina reside en nosotros por lo tanto debemos de cuidar nuestro cuerpo, como lo explicara Rav. Shaul: ¿No sabéis que vuestro cuerpo es el templo del Eterno y que el Ruaj de Él mora en vosotros?,  por lo tanto aquel que destruye el templo el Eterno lo destruirá a él.

 

También el Sheliaj de Mashiaj explicó en  una de  sus enseñanzas: No apaguéis (Aviva) el fuego del don del Eterno que está en ti.

 

Lo que está enseñando Rav. Shaul en este texto es un Drash, una figura, en donde el fuego del altar que debía de mantenerse encendido en el templo y no debía apagarse, si usamos un paralelismo con relación a los textos anteriores, entonces comprendemos que el fuego del don del Eterno que está en nosotros debe de ser avivado y no apagado.

 

Lo que significa es que este fuego en nosotros sea manifestado en una actitud obediente,  pues el fuego purifica, es más todo puede impurificarse menos el fuego,  sin embargo  el fuego está  en relación con las emociones con el Ruaj,  y este fuego puede ser llevado hacia el lado de la negatividad, en todo caso esta área se nos está vedada, porque no podemos dar rienda suelta a nuestra negatividad,  ¿Como Así?,  Cuando una persona se enoja demasiado, hay una expresión que se dice: Está echando chispas, sus ojos parecen de fuego,  etc.  Es porque el fuego está en función de los conceptos negativos, sin embargo el fuego del lado de la pureza nos lleva a tener sentimientos  enfocados para el bien, como por el ejemplo: El fuego del amor, el fuego de la pasión, ¡Claro! En el buen sentido de la palabra,  por lo tanto el fuego del don del Eterno que está en nosotros se refiere a la actitud, a que este grado emotivo sentimental del amor que tenemos por el Eterno  no se apague en nosotros sino que permanezca encendido de la misma manera que el fuego se mantenía encendido en el altar de los sacrificios.

 

¿Por qué el fuego del altar de los sacrificios debía de mantenerse encendido?,  Era  porque el pueblo de Yisrael no solo de día podía decirse que pecaba, sino también de noche,  como está escrito:  Ordena (Tzav) a  Aarón y a sus hijos diciendo: Está es la ley del Sacrificio: El sacrificio que estará sobre la fogata que está sobre el Altar toda la noche, hasta la mañana, sin embargo como lo explica Eben Ezra, repitió el Eterno está orden indicando que el fuego no se puede apagar durante el día. El Rambam  (Nájmanides) explicaba: Que quién apagaba el fuego del Altar trasgredía una  Mitzva  de prohibición. (Lo Aze).

 

Por lo tanto el fuego del Altar debe de mantenerse encendido para que no trasgredamos  sino que mantengamos el pensamiento en lo positivo para obedecer siempre al Eterno,  pues cada uno de nosotros está llamado para alojar en nosotros mismos lo sagrado, por lo tanto nuestro corazón debe de ser una fogata, en donde el fuego de la pasión por vivir en los Mitzvot sea siempre en cada uno. Pues una vida fría,  es como un altar sin fuego.

¿Por qué debía de mantenerse encendido el fuego en el Altar de noche?,  Porque para la trasgresión no existe un horario sino en cada momento el hombre será tentado a trasgredir, especialmente de noche en donde los malos pensamientos cobran fuerza, las fuerzas de la negatividad toman mayor auge en la noche,  por esto los jajamim enseñan que en la noche es cuando se puede obtener mayor Luz, ¿Cómo es esto posible?, Porque  a mayor oscuridad mayor será ´la manifestación de la Luz.  Por esto se presentaba un sacrificio Olá, que significa Surgiendo, Naciendo,  por lo tanto el sacrifico Ola expiaba por los pecado del los pensamientos malos, por lo que el Eterno mandó que el Ola sea quemada toda la noche, pues por la noche la persona es cuando tiende a  tener malos pensamientos, como está escrito: Ay de aquellos que traman la iniquidad y obran la maldad sobre sus lechos, al aclararse la mañana la ponen por Obra.  (Miqueas 2.1).

 

Pues los que tienen pensamientos malos durante la noche,  al llegar el día llevan a la acción lo que fraguaron  (Planear la realización de algo) en la noche,  ¡Por supuesto!  Estamos aquí en presencia de trasgresores, no así de Tzadikim que se levantan de noche para meditar en la Torah, como está escrito: En ella medito de día y de noche, sin embargo cuando enseñamos las leyes de los Sacrificios, ¿Quién el que presenta un sacrifico de Teshuba? Resp: El transgresor, sin embargo el Tzadik puede presentar un sacrificio de Gratitud, al Eterno,  sin embargo cuando  enfatizamos los sacrificios lo hacemos en función en está parasha de  la transgresión, especialmente del sacrificio Olá, como esta escrito:  Ordena (Tzav) a Aarón y a sus hijos, esta es la ley de  la ofrenda Ola.  Veyedaber YHWH  el Moshé Lemor:  Tzav et ´Aharon Banav Le´mor Z´ot Torat haholáh….

 

Aunque parezca repetitivo, Hoy no tenemos templo, por lo tanto la ley de la ofrenda Ola, no es aplicable, sin embargo los Jajamim enseñan:  ¿Cómo quitar los malos pensamientos hoy en día? Nuestros Jajamim nos enseñan; Aquel que estudia Torah es como que trajera un sacrifico Ola, pues el estudio de Torah alejará al hijo de Yisrael de los malos pensamientos por cuanto su mente estará siempre en la meditación de la palabra del Eterno,  por lo tanto el que estudia  Torah es como que hubiera traído un sacrificio Ola. 

 

Aquel que se mantiene en constante estudio de Torah, asistiendo a la Sinagoga a aprender, leyendo la sección de Torah que corresponde a la Semana, su Neshama seguramente estará en constante alerta para no  trasgredir,  y no hay transgresión que no pase por la Mente, es decir no hay transgresión que primero no se piense,  aunque hay transgresiones involuntarias pero de esto ya hemos enseñado en otra parasha.

 

Nuestra Torah ordena (Tzav) Un fuego constante debe mantenerse en el Altar,  aún en el Shabat,  pues como lo hemos explicado, el fuego llevándolo a un Drash figurativamente es  el fuego que debe mantenerse encendido por la pasión que nos inspira el guardar los Mitzvot y esto no excluye al Shabat, por lo tanto así como aún en el Dia kadosh De Shabat debía de mantenerse encendido, de la misma manera el

fuego debe de arder en nuestros corazones.

 

Por lo tanto todo estudio de Torah siempre nos llevará a captar en nuestro Nefesh, Ruaj, Neshama la voluntad de HaKadosh Baruj HU para que llevemos una vida agradable a El y apegados a la obediencia estaremos en mejor condición para presentarnos ante El en el momento que El decida  transportarnos de este Olam a la otra dimensión,  Por lo que de la misma manera que el fuego se mantenía encendido en el altar en el tiempo cuando el Templo estaba erguido, de la misma manera el fuego  de la pasión por la obediencia a los mandamientos debe de estar encendido en nuestros corazones, y; de esta manera demostraremos nuestra devoción  HaKadosh Baruj Hu, nuestra entrega, nuestra disciplina en vivir para El.

 

 

SHALOM ALEJEM.