PARASHA BEHAR/BEJUKOTAI

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Rav. Eliyahu Ben Abraham

Vaykra  15.1 – 27.34.

 

BEHAR  (En el Monte).

BEJUKOTAI  (En mis decretos, leyes, preceptos.).

 

Cuando los Beney Yisrael entraron a poseer Eretz Kadosh, se les asigno la tierra a cada tribu. La Mitzva que HaKadosh Baruj Hu les dio fue: Que la trabajaran cada seis años pero el séptimo año sería Shemita, es decir descanso para ella,  no sembrarán ni cosecharán,  será un año de reposo completo para la tierra.

HaKadosh Baruj Hu también nos  da el año de Yobel, es decir el año de Jubileo que es cada cincuenta años.  Año en el cuál se proclamaría la libertad, cada esclavo volverá a su libertad y toda tierra que había sido dada a otro debía de volver a su dueño.

Nuestra sagrada Torah también nos enseña por voluntad del Eterno que no se defraude uno a otro, es decir que se aproveche el uno del otro, que se estafe, ya sea en la compra o en la venta de la tierra.

[Se considera estafa cuando una persona modifica un precio, es decir: Si una persona vende a Q.500 algo que tiene valor de Q.6.oo se considera fraude. Lo mismo es si algo tiene el valor de Q.6.oo y se vende a Q.7.00 también es fraude,  por lo que cada hijo de Yisrael debe de estar consciente de que su relación entre hermanos debe ser de lo mas correcta.]

Lo que nos enseña esto es: Que cada persona cuando nace, él no decide donde vivir, donde  comprar tierra, donde casarse, sino de los cielos ya esta establecido el lugar en donde debía de vivir y con quién casarse,  como en el caso de las tribus, de los Shemayim ya estaba destinado el lugar en que las tribus debían de vivir, por lo tanto cada quién tenía su propia herencia en la tierra, aunque nadie se podía considerar dueño, porque como está escrito: Mia es la tierra y todo cuanto en ella habita.  (Tehilim 89.11).

HaKadosh Baruj Hu desde los Shemayim estaba ya designado el lugar en donde cada tribu heredaría, de la misma manera este mismo concepto se aplica a cada uno de nosotros,  como  esta el dicho Guatemalteco,  Sabemos donde nacimos, pero no sabemos donde quedaremos.  Por lo tanto el lugar de nuestra residencia es el lugar en donde HaKadosh Baruj Hu ya había designado para cada uno, esto es si morimos en la diáspora, sin embargo en Eretz Yisrael dependiendo de la Tribu a la cuál pertenezcamos será nuestra herencia en Eretz Yisrael.

No es ningún secreto ya para nosotros saber, que estamos lejos de nuestra herencia en Eretz Kadosh por causa de nuestras trasgresiones.

Este lugar en el pueblo de Yisrael por causa de la desobediencia, del pecado se podía perder,  en Eretz Yisrael por la misma necesidad que podía estar pasando un hijo de Yisrael se veía apurado para poder dar su tierra a otro y de esta manera subsistir,  Por esto está escrito: Nadie defraude a su hermano, aunque la tierra no se evaluaba por el lugar sino por el año de Yobel, es decir: Cuantas cosechas faltaban para llegar a Yobel y de esta manera se consideraba el precio, No era en si el valor de la tierra que otorgaba el Javer sino la cosecha en Si, por lo tanto se realizaba la cuenta de cuantos años faltaban para el jubileo y de esta manera se estipulaba el precio.

Lo que debemos de comprender es: Que cuando un javer vendía su derecho, era porque de parte de los cielos se había decretado la perdida de su propiedad por causa de alguna trasgresión, sin embargo si la trasgresión era mas grande y su necesidad apremiaba,  entonces se vendía como esclavo.

El pecado provocaba que la tierra que se le había dado en heredad se perdiera, por lo tanto debía de vender para poder sobrevivir.

Cuando el comportamiento de cada javer es negativo, entonces él elige, perder lo que El Eterno le ha dado  por causa de sus trasgresiones, esto es: Cuando se olvida de la Tzedaka, ayudar a su hermano, por eso está escrito: No defraudes a tu hermano. El que se olvida del pobre, entonces El  Eterno se olvidará de él, el que presta al pobre al Eterno presta (Mishlev 19.17)  en este momento, por cuanto se volvió esclavo del Yetzer Hara, el Eterno  nos da la libertad pero cada uno de nosotros es libre de no elegir el camino del bien, y por lo tanto caer en garras de la negatividad, de la energía negativa.

 

Cuando la manera de pensar es equivocada, no pensemos que el Eterno no toma parte y puede decretar la perdida de nuestros bienes, por lo tanto, no debemos de olvidarnos de vivir en obediencia al Eterno especialmente con los Mitzvot que tienen que ver con la abundancia, porque lo contrario a la abundancia es la escases, por lo tanto cada hijo de Yisrael debe de comprender que todo viene del Eterno, por eso antes de vender la propiedad, esta la enseñanza del año de Shemita es decir:  Que cada uno debía de  aprender a depender exclusivamente del Eterno, pero al no hacerlo y endurecer el corazón con los Mitzvot que debíamos de cumplir entonces, de parte de los cielos puede venir un decreto contrario y por esto  nuestra Torah nos enseña el año de Shemita.

 

 

BEJUKOTAI 

 

Si seguimos los mandamientos tendremos paz y podemos conducirnos en paz, no solo a nivel personal sino a nivel de Eretz Yisrael, aunque la verdadera bendición por vivir de acuerdo a la voluntad del Eterno es en el Olam Haba, por lo tanto no podemos pensar que nuestra verdadera recompensa esta aquí, sino en los mundos superiores.

 

Esto aún no lo han entendido algunos javerim que están regresando a vivir en los mandamientos, hay algunos rabinos que inducen a la gente aún a pensar que la riqueza vendrá, por guardar los mandamientos, de hecho, esta es una formula pagana, en donde ofrecen tantas riquezas en este mundo y la gente se siente motivada, complacida y piensan que de esa manera obteniendo las grandes cantidades de riquezas son bendecidos en este mundo, ¡Que mentalidad tan empobrecida!, por lo tanto, algunos rabinos, también utilizan este tipo de estrategia y las personas quieren cumplir mandamientos, bajo la promesa del excesivo enriquecimiento.  Esta es una falacia, si bien es cierto que si vivimos en los mandamientos tendremos abundancia, esto no significa  enriquecimiento inmoderado, sino lo suficiente para vivir en paz.

 

Cuando pensamos que cumplir con los mandamientos nos traerá  grandes abundancias en este mundo, estamos en presencia en pensar que lo único que nos interesa es este mundo y no el Olam Haba, por lo tanto debemos de vivir en obediencia de Tal manea que el anhelo supremo de nuestra alma es  residir en las mejores mansiones celestiales, pues el delite de este mundo no representa ni siquiera una millonésima parte de la recompensa del Olam Haba.

 

Por lo tanto si lo vemos de manera inversa, comprenderemos que el NO obedecer los mitzvot en este Olam, el castigo aquí infringido no representa nada, del dolor de nuestra alma en el Olam Haba, cuando nos demos cuenta de la pérdida de tiempo que tuvimos en este mundo, en lugar de esforzarnos por vivir de acuerdo  a la voluntad de Aquel que Nos Ha llamado para ser su pueblo especial.

 

Por lo que el intelecto en este mundo no  nos puede dar la magnificiencia de las maravillas del Olam haba ni,  el sufrimiento tan grande que podrá tener nuestra alma, en lo espiritual.

 

 

La razón dicen los jajamim por lo cuál el Eterno no nos dá las riquezas que quisiéramos tener en este mundo, es para que el alma de todo hijo de Yisrael se esfuerce por vivir en la voluntad de su Creador sin esperar recibir nada a cambio de su obediencia, por que El Eterno no hace contrataciones con nadie.

 

 

SHALOM ALEJEM.